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viernes, 3 de febrero de 2017

RECONOCIMIENTOS... VIRTUALES

Hay días en los que uno se pone a pensar. Reflexiona sobre lo importante que, en algunas ocasiones, sería recibir algún tipo de reconocimiento.

En ese momento, la mente de cualquier persona viaja hacia esos magníficos reconocimientos (placas, esculturas...) y el dinero que va asociado casi siempre. Creo yo, y esa es mi opinión, que se piensa más en el dinero.

¿Hay alguien que haya pensado en esos pequeños reconocimientos virtuales que nos hacen otros escritores, blogueros...? No, yo creo que no. 

Revisando mi Facebook esta tarde, encontré unos reconocimientos virtuales que me ha ido haciendo el poeta Armando Arzalluz Carratalá. Le he ayudado en algún momento puntual y él, agradecido, me ha hecho uno de los mejores regalos que se nos puede hacer a un escritor: un reconocimiento público. Reconocimientos por diversos motivos y de los cuales estoy muy orgulloso.

Así pues, a veces no se trata de amontonar galardones (que no digo que no esté bien), lo que estoy diciendo es que se debe volver a humanizar el mundo de la literatura. Los escritores deberían echarse una mano... pero no al cuello como suele hacerse habitualmente. Es una pena, sí, pero he contemplado peleas virtuales y descalificaciones varias para llegar a su objetivo: vender más novelas que el otro.

Bueno, aquí os dejo esos reconocimientos que tanta ilusión me hacen. Es algo que me gustaría compartir con mis lectores y ojalá que no caigan en el olvido, al menos en el mío no lo harán.

Un saludo en la distancia.    





domingo, 2 de octubre de 2016

UN FIN DE SEMANA MÁS...

Hoy termina un nuevo fin de semana. Llevaba días necesitando un descanso como el de este. A veces, el compaginar el trabajo con nuestra pasión es bastante complicado. Tanto es así, que hacía ya días que no escribía nada por aquí. 

Cada vez que iniciamos un proyecto nos proponemos cientos de metas por alcanzar. Yo, en un principio, fui bastante realista. Me puse como meta alcanzar una entrada a la semana, lo que suponen cuatro al mes.

Sé que es una meta baja, pero hay que ser realistas. Nuestras aficiones, por desgracia, no pueden anteponerse al trabajo diario. Y es que por el momento, la literatura es una amante despiadada para mí. Es algo que te pide más de lo que te da y, en ocasiones, es difícil de compaginar con nuestra vida.

Llevo días queriendo retomar la lectura de un libro que tenía a medias y que, aunque ya he puesto la portada en el blog, no conozco el momento de volver a retomarla.

Estoy inmerso en la corrección de mi próxima novela. Se trata de la segunda parte de mi trilogía “El coleccionista de misterios”. Quizá fuera una empresa difícil para alguien que comienza, pero siempre me han gustado los retos.

Poner fecha a una nueva entrega de mi trilogía, es demasiado complicado. Son muchas las variables a tener en cuenta y demasiados los compromisos ineludibles.

No obstante, tenía ganas de decir unas palabras por aquí. Anunciar que sigo trabajando y dando  pequeños pasitos en busca de la publicación de la segunda parte. Una nueva y apasionante aventura en la que de nuevo se verán inmersos Javier y Rocío.

Pronto habrá alguna sorpresa relacionada con mi primera novela. Una guía personalizada de algunos lugares reales que podéis visitar y vistos desde la perspectiva de algún personaje de la novela. No es lo mismo que entre en la capilla del Salvador Javier o Francisco de los Cobos. Poco a poco iréis teniendo más noticias sobre esta apasionante saga.


domingo, 18 de septiembre de 2016

"SIN ÁNIMO DE OFENDER"

Llevo ya meses dedicándome algo más en serio a esto de escribir y aún me resulta curiosa una expresión que algunos dicen con demasiada frecuencia: “Le daré mi opinión sobre su…, sin ánimo de ofender”. Y por cierto, no ofende quien quiere sino quien puede.   

Es verdad que cualquier crítica constructiva y que me haga mejorar la recibo como un verdadero regalo. Ahora bien, me divierte cuando una persona se cree maestro de todo y alumno de nada y te regala su supina sapiencia.
 
De esos, por desgracia, me he encontrado ya a algunos. No soy el mejor escritor del mundo, ni tan siquiera alguien que triunfa vendiendo libros en amazon. No, por suerte o por desgracia, soy alguien que escribe aquello que desearía encontrar plasmado en un libro y que por el momento no ha encontrado.

Hay días en los que esos comentarios te divierten y otros, quizá como el de hoy, que molestan. Jamás utilizaría esa prepotencia con la cual te hablan algunos para juzgar el trabajo de otra persona. Mejor o peor, hay muchas horas invertidas en escritura, maquetación, blogs, webs… 

La envidia o quizá la ignorancia es el timón que dirige la vida de demasiadas personas. Así que, por favor, os pido que cada vez que me hagáis una crítica intentad que sea constructiva. Esas serán siempre bienvenidas, pues nos hacen mejorar como personas y seguir creciendo como escritores.

Y vosotros ¿qué pensáis? ¿Habéis sufrido ya estas mal llamadas opiniones personales?


domingo, 5 de junio de 2016

EL CAMINO RECORRIDO

Hoy, revisando el número de libros vendidos, lugar que ocupo en amazon o simplemente viendo mi blog, toca hacer reflexión del lugar en el que me encuentro.

Hasta este día, puedo afirmar que he conocido la soledad del escritor novel (y para más inri, soy indie o independiente). Qué fácil parece todo cuando lees esos grandes titulares en diversas webs ("publica con nosotros", "conviértete en un escritor reputado"...), quimeras; simples sueños de verano que se esfuman con la llegada del otoño.

No, no he sido derrotado (ni mucho menos). Simplemente, hoy me apetecía hacer algo de autocrítica, cosa que no solemos hacer con demasiada frecuencia.

Por el momento, las pequeñas metas que me impuse al comenzar mi sueño se han cumplido (gracias a mi tesón y esfuerzo, claro está). Me propuse publicar mi novela y vender al menos cien ejemplares (ojalá que llegue a muchos, muchísimos más). Decidí comenzar a prodigarme más por las redes sociales (twitter, facebook), ojetivo que creo que he cumplido. He escrito un artículo para una revista digital (lo podéis leer en el blog) y formado parte en una recopilación de microrrelatos. Pensé en abrir una ventana a mi mundo, esta que ahora leéis. Es modesto (apenas 34 acompañantes de viaje y algo más de 3.400 visitas), pero va pareciéndose a lo que tengo en mi cabeza pensado. Mi bitácora coge forma día a día.

Curioso ha sido mi faceta como bloguero. Comencé a hacer reseñas (y las sigo haciendo) por afición. No, no soy profesional ni creo que tenga ese don para hacerlo. Siempre he dicho que no son reseñas, que lo mío es más bien explicar y contar aquello que me ha gustado y, en cierta manera, es una forma de agradecer la ilusión que cada escritor ha puesto en su obra. Ahora, después de solo tres reseñas, ya se han puesto en contacto conmigo para realizar alguna más y tengo alguna pendiente (que colgaré en cuanto termine la novela). Pensándolo fríamente, es una gran responsabilidad hablar sobre la novela de otra persona, ¿verdad?

Yo pienso que es un gran privilegio que alguien confíe en ti, y espero no llegar a defraudar a nadie. Creo que todo libro, sea mejor o peor, siempre tiene aspectos positivos. Y mis reseñas van encaminadas a ese sendero. Ya está el público y los blogueros profesionales para dar su opinión. Yo, de momento, seguiré leyendo por afición y comentando qué me va pareciendo cada novela que lea.

Sé que aún me queda mucho camino por recorrer y que gran parte del éxito que cada uno vaya a tener en su vida, proviene de la paciencia. Espero seguir trabajando y dando pequeños pasitos durante mucho tiempo más.

Y vosotros, ¿qué opináis?


martes, 24 de mayo de 2016

DEMOCRATIZACIÓN DE LAS LETRAS

Me encanta la democratización de las letras de este siglo XXI.

Gracias a la imprenta digital, editoriales de coedición o grandes plataformas, hoy en día cualquiera puede publicar su libro. Libro, hermosa palabra, ¿verdad? Y qué grande a la vez.

No obstante, me asombra la facilidad con la que nos venden el publicar nuestra novela. La publicación de libros se ha disparado y títulos como: "Escribe tu novela en pocos días", "¿Cómo conseguir ser un superventas?"... (Estos títulos no son reales, son títulos tipo. Títulos parecidos a los que día a día leemos en el vasto territorio digital).

Hay una pregunta que asalta mi mente: Si es tan fácil alcanzar el éxito y la fama, ¿por qué solo hay algunos elegidos para copar esos pocos asientos dentro del Olimpo de la literatura? 

Sí, influye mucho el marketing que los grandes gigantes editoriales hacen de su obra. No obstante, hay muchos de esos títulos que caen fácilmente en el olvido y escritores que desaparecen de ese virtual Olimpo tras su primera obra. Las grandes editoriales también son humanas.

No obstante, creo que hemos confundido democratización con calidad. No quiere decir que todo lo autopublicado es malo... al contrario; hay cosas buenas y cosas malas (e incluyo también mi novela).

Creo que debemos ser conscientes de que el mundo literario es uno de los más complejos y complicados que hay. Es un territorio de pocas alegrías y demasiados sinsabores. Un mundo que hay que enfocarlo de manera positiva, apreciar todos los pasitos que se van dando y los que aún nos quedan por dar.

Sinceramente, y tras pensarlo durante días, cada vez que veo algún manual de esos, esbozo una sonrisa. Quizá, solo quizá sea el mejor manual del mundo; pero aún no he encontrado un manual de esos escritores a los que admiro y respeto. Antonio Muñoz Molina, Javier Sierra... autores de renombre que, si bien es cierto que hay veces que han escrito algún tipo de consejo, no se han atrevido a escribir un libro con un nombre tan llamativo. 

Yo estoy convencido de que ese manual que se ofrece hasta la saciedad en cualquier lugar aún no está escrito. Igual tú, mi querido lector, estas predestinado a hacerlo.La fama es un tren esquivo que a pocas personas se les presenta. Si fuera tan fácil llegar a vender miles de libros, ¿no lo haría cualquier persona? 


domingo, 24 de abril de 2016

EL DÍA DEL LIBRO

Este año es el primero que celebro estos días como escritor. Otros años, como cualquier persona, me paseé por los puestos de la feria del libro de la ciudad en la que estuviera. Buscaba, sobre todo, esos libros de mis escritores favoritos que aún no tenía en mi biblioteca.

Por primera vez en algún tiempo, cambio esos paseos por los nervios del escritor. Sí, es cierto que no estaré firmando en ninguna feria del país, pero son unos días para pensar distintas promociones y formas de publicitarse (sin llegar a ser demasiado pesado).

Este domingo y lunes, mi novela estará disponible de forma gratuita en amazon (esperemos que este gesto sirva para fomentar la lectura). De esta forma, intentaré acercar mis letras a todo aquel que quiera descargarla.

Son días en los que te felicitan, ya que es la fiesta de las letras y los escritores. Días en los que uno de los productos estrella que se compa es un “libro”.

Yo, celebraré estos días a mi manera: leyendo y trabajando en la segunda parte de mi trilogía (que espero tenerla lista este año). Sé que para algunos puede resultar aburrido y predecible, pero ¿para qué vamos a mentir?

Me alegro de que, al menos por unos días, la gente se alimente de los sueños que cada uno de los escritores encierran en sus libros. La pena es que, una vez pasados estos días, volveremos a la triste realidad de siempre. Para nuestra desgracia, se imprimen miles de títulos al año. Títulos de los cuales pocos llegan a venderse.

Yo, aunque pueda molestar a algunos, prefiero seguir comprando libros a lo largo del año y no ceñirme solo a tres días. La cultura debe estar presente en nuestra vida cada día. 

Feliz feria del libro a todos los lectores y lectoras que lean mis sentidas palabras. 

¿Qué opináis vosotros?

sábado, 16 de abril de 2016

PIRATERÍA

Hace días, en el Blog “El Universo de Ely” de Elisabeth M. S., leía una entrada sobre la piratería. En twitter, la autora me preguntaba mi opinión y, tal y como dije, creo que merece una entrada en mi bitácora de viaje. 

Hace unos meses que publiqué mi novela “La triste mirada del artista”, y a día de hoy puedo decir que sí, sí he sido pirateado. Mi novela ha estado ya en varias páginas para descargarla en formato digital y, lo que aún es más triste, en formatos que ni yo mismo tengo. 

Yo, al contrario que esa autora, sí me enfadé. Me enfadé porque yo mismo ya la he regalado en Amazon y no descartaba volver a regalarla en algún otro momento. Todos, en algún momento, hemos pirateado algo alguna vez.

Recordad que piratear, no es más que copiar algo sin permiso. Cuando copiamos la receta de un cocinero que nos gusta o copiamos el peinado de alguien al que admiramos, estamos ya pirateando.

Lo que pasa es que, tristemente, este término solo se aplica a cosas en las que alguien está perdiendo dinero (normalmente grandes empresas). La piratería, esa que nació cuando un CD costaba casi 5.000 de las antiguas pesetas o una película que acababa de salir en el cine y no estaba aún para comprarla o simplemente una que jamás se llegaría a estrenar en ninguna sala española. 

Cuando esto ocurría, nadie se quejaba tanto. Y lo triste, es que muchos de esos que se han quejado durante los últimos años, envueltos en esa atmósfera de misterio y oscuridad de la Sociedad de Autores  y sus cabezas visibles (de la que mejor no hablar en ocasiones), deberían permanecer en silencio.

Para nuestra desgracia, los autores noveles, la piratería es el mismo caballo de batalla que para gigantes como Kent Follet. Una pena, pero es así.




En mi caso, en el tiempo que estuvo colgado el ejemplar de mi novela de forma ilegal, se descargó más veces que cuando lo estuvo legalmente en Amazon. Es, sin duda, un dato curioso sobre el que debemos pensar. ¿Es mejor descargarlo ilegalmente que hacerlo de manera legal? Al parecer sí.

Sí me gustaría rebatir algo. Es falso que aquel que se descarga un ejemplar de una novela de forma ilegal no vaya a comprarlo luego legalmente. A mí, como a cualquier persona, me han dejado algún que otro libro (de procedencia dudosa) para mi ebook y si me ha gustado y he creído conveniente que debía formar parte de mi biblioteca, me lo he comprado en papel.

Por cierto, nos quejamos de piratería, de las pérdidas… ¿alguien se ha preguntado que coste tiene realmente hacer un ebook? Prácticamente nada. No entiendo como los grandes gigantes pueden vender su novela a 18 o 20 euros y el ebook a 14 o 15 euros. Ahí hay algo que no me encaja. Desde luego, así se fomenta la piratería. Se lleva años pidiendo los libros electrónicos a un precio asequible, no a casi lo mismo que nos costaría en papel.

Si he de ser sincero, creo que la piratería es un caballo de batalla perdido. La industria debe modernizarse y hacerse más vistosa. No pueden pretender ganar lo mismo cada año que pasa. La sociedad está en una continua reinvención, ¿por qué la industria del libro no lo hace?

Estamos aún inmersos en una crisis profunda y aún hay sectores económicos que no han sido capaces de asimilarlo. En España, para nuestra desgracia, hay gente pasando hambre y necesidad. Gente que no se puede permitir gastarse 20 euros en un libro cada semana y que puede que la biblioteca pública le quede demasiado lejos como para ir andando y no digamos ya coger un autobús o un taxi.

Por tanto, mirando todos los detalles que hay en la piratería, creo que es algo que existe, existirá y existió en el pasado de la humanidad. ¿Creéis que hay solución? ¿Qué opináis?

domingo, 10 de abril de 2016

¿CUÁL ES LA CLAVE PARA ESCRIBIR UNA NOVELA?

Partamos de una idea que yo siempre he tenido por válida: «Toda persona tiene una novela en su mente esperando ser escrita».

Si partimos de esas palabras, que aunque no lo parezcan encierran más de lo que aparentan, cualquier persona puede llegar a ser «escritor». Baste pasearnos por la autopista de la información y contemplar los miles de libros de autores independientes que se ofertan en diversas plataformas.

Por tanto, la clave para llegar a escribir una novela no puede ser lo que siempre se llamó «don». Sí, es verdad que el tener una habilidad manifiesta para escribir, ayuda y mucho.

Hablando sobre lo que a título personal pienso, creo que la clave está en la ilusión y ganas que cada persona le ponga. Recordad que estamos hablando de la clave para escribir una novela, no de la clave del éxito de una novela (para lo cual aún no tengo respuesta).

El primer punto, por tanto, son las ganas e ilusión que cada persona deposite en su proyecto. Aunque con solo con eso no basta. Además, hay que añadir miles de horas de escritura, reescritura y revisiones. Horas que las quitas de tu vida privada y que jamás sabes si llegarán a ser o no fructíferas.

Hace pocos meses, buscando por internet, leí en un artículo que una de las claves del éxito para una novela era «escribir sin parar». Sí, suena raro, pero era lo que allí se afirmaba. No debemos perdernos en cientos de páginas que consumen años de nuestra vida, pues no es rentable. Debemos publicar cuantas más obras mejor.

Sí, ya sé que algunos habréis pensado que si ya cuesta escribir una novela, cómo vamos a escribir varias al año. Para eso yo no tengo respuesta. Al menos en mi caso, el tiempo del que dispongo es limitado. Por tanto, imaginarme publicando tres o cuatro novelas al año (sin dedicarme exclusivamente a eso), lo veo algo utópico. No obstante, parece que escribir ciento veinte o ciento treinta páginas, para algunas personas es algo fácil.

Por suerte o por desgracia, actualmente me encuentro escribiendo la segunda parte de mi trilogía. En la primera parte escribí alrededor de doscientos noventa folios (y yo los veía pocos), para esta, aún no lo sé. No creo que haya que escribir solo unas pocas páginas para hacerte muy popular en poco tiempo. Es más, tampoco sé si esos ciento diez o ciento veinte folios (a veces muchos menos), realmente son de calidad y merecen el reconocimiento que en ocasiones se les da (y con esto no digo que los míos lo sean).

Y vosotros, ¿qué opináis?


miércoles, 30 de marzo de 2016

¿DESDE QUÉ MOMENTO UNO PUEDE LLAMARSE ESCRITOR?

Llevo años leyendo la frase: "Escritor desde 1998" (pese a haber nacido en 1975). Hoy he vuelto a leer esta afirmación y me ha hecho pensar en ello durante toda la tarde.

¿Qué es ser escritor? Para mí, un escritor no es aquel que ha publicado alguna novela. Hoy en día, lo fácil es publicarla (otra cosa son ya las ventas, promoción y distribución). Por tanto, alguien que escribe una novela, para mí aún no es escritor (y que conste que yo he publicado una y aún no me considero escritor). Para mí, un escritor es alguien capaz de romper las barreras del tiempo, crear una historia que sea inmortal.

Sí, ya sé que hay muchas personas que escriben... pero, ¿cuántas que lo hacen realmente bien? Pocas, muy pocas. Ser escritor es entrar en un club reducido, en un círculo al que acceden muy pocas personas. Y que conste, que muchos escritores no han llegado a vivir de la escritura; han malvivido de la misma.

Aclarado esto (y sabiendo que es un artículo en el que vierto opiniones personales), me gustaría analizar la frase que anteriormente dije: "Escritor desde 1998". Siempre he pensado que para convertirse en escritor, se ha de nacer con ese don. Por más que nos empeñemos, por ejemplo, en dar clases de pintura, si no tenemos algo en nuestro interior... jamás llegaremos a pintar bien (por más que nos empeñemos).

Llegados a este punto, me gustaría dejar claro que personalmente, en ningún momento he dicho que yo tenga o no ese don. Eso lo reservo para los lectores que acepten el reto de leer mi trabajo. Son ellos los que nos convierten en escritor y no nuestro ego. El publicar una novela, sí es un mérito del cual debemos estar orgullosos. Pero, ¿realmente nos convierte en escritor? No. Por desgracia no funciona así.

En las plataformas más importantes de descarga de libros digitales o compra bajo demanda, encontramos desde verdaderas obras de arte, hasta historias difíciles de leer. ¿Tienen mérito cada una de ellas? Sí, por supuesto. No todo el mundo es capaz de escribir una novela. Respondida esa pregunta, deberíamos hacer otra: ¿Es realmente buena mi obra? Ahí, entra en juego la otra parte de la ecuación: "El lector".

Siempre he dicho que hay que ir pasito a pasito. Las prisas, según se dice popularmente, nunca fueron buenas. ¿Por qué colgarnos un título que puede quedarnos demasiado grande? Reservemos ese privilegio a los lectores, verdaderos protagonistas de nuestra carrera literaria.

sábado, 20 de febrero de 2016

PAPEL vs DIGITAL

Llevo meses leyendo distintos artículos de compañeros y amantes de las letras sobre este tema. Hoy, creo que ha llegado el momento de que yo también me pronuncie.

Sí, dar mi opinión pero alejándome de datos y estadísticas que, a fin de cuentas, no sirven para un lector. Yo leo en ambos formatos y los dos me parecen compatibles. El digital, ese demonio que parecía llegar para extinguir al papel, se ha instalado entre nosotros y por el momento es capaz de convivir en paz.

Siempre desde el punto de vista de este humilde juntador de letras, me gustaría dejar claro que, de no ser por mi ebook, jamás me habría llegado a leer libros como "Los pilares de la tierra". Y no, no es porque sean malos o libros caros... nada de eso. Un libro de más de 1.000 páginas se hace prácticamente ingobernable (y no hablemos ya si vas de viaje o quieres leer un ratito antes de dormir). Gracias a mi dispositivo electrónico he conseguido leerlo durante viajes y muchas noches antes de dormir. 

¿Quiere decir eso que ya no leo en papel? Para nada. Sigo comprando los libros de autores que me atraen e incluso, a veces, por duplicado ("La cena secreta" de Javier Sierra tengo tanto la edición normal como la edición especial coleccionista).

La lectura, por más que nos pese, sigue siendo un vicio caro. Un libro que merezca la pena viene a costar de quince a veinte euros. Sí, ya sé que hay otras cosas que cuestan bastante más y las compramos, pero estamos en un país de reality shows en el que la cultura ha quedado relegada a un segundo plano.

Sí me gustaría dejar claro que, por más ventajas que queramos buscarle al dispositivo electrónico (y las tiene), siempre me quedaré con ese aroma a papel nuevo del libro recién comprado, ese librero que con una sonrisa nos ofrece un viaje al mundo de la fantasía o ese ejemplar dedicado por nuestro escritor favorito y que guardamos como oro en paño. Eso jamás podrá proporcionárnoslo el frío tacto del metal.