domingo, 28 de febrero de 2016

9.- PRIMERA MAQUETA.


Portada lista, sinopsis y biografía entregadas... a esperar.

Y aquí haré un pequeño inciso. Jamás pensé que hacer una sinopsis y una biografía fueran tan difíciles. Contar en poco más de medio folio (o una carilla como mucho) de qué va tu novela, no es tarea fácil. Son tantas las cosas que quieres decir, y aún más las que no puedes contar, que te sumes en un profundo mar de angustioso nerviosismo. Y qué decir de hacer la biografía de uno mismo. Qué estaciones de mi vida contar, cuáles obviar... Sí, lo sé, algo complejo pero que tenemos que hacer.

Después de esperar durante un tiempo, al fin recibes un mail con la maqueta de tu novela. Los nervios se apoderan de ti e incluso estás a un clic de borrar el mail. Todo un milagro superar con éxito estos momentos. Lo abres y comienzas a leer. 

Ahí, sobre la pantalla de tu ordenador, comienzas a ver plasmado tu trabajo. Todas esas horas invertidas en revisiones, reescrituras e invención; han tomado forma frente a ti. 

De mi maqueta, diré que me pareció maravillosa. Incluso los sutiles detalles agregados en las primeras hojas, me entusiasmaron. Aquí os los dejo para que los podáis disfrutar. Podéis contarme qué os parecen, recordad que la opinión de los lectores "sí" que importa.





domingo, 21 de febrero de 2016

8.- LA PORTADA.


La maquinaria ya se ha puesto en marcha y ahora llega uno de los momentos más delicados: La portada. Ahí, lo pensemos o no, es donde nos jugamos gran parte de nuestras oportunidades para que un lector nos lleve a casa.

Es cierto que, en muchas de las editoriales en las que el autor paga para editar su libro, tienen ya personas que se encargan de las portadas. Pero, ¿siempre le dan al escritor lo que quiere? Sinceramente, lo dudo. En mi caso, como en el de otros muchos escritores, también se encargo la editorial de la portada. De todas formas, sí hay una diferencia y grande: Fui escuchado, se me pidió opinión, ver qué es lo que buscaba y quería. 

Ser capaz de crear una portada de estilo vintage, en el que se mezcle lo actual y lo antiguo y que sea capaz de transmitir un pedacito de la historia atrapada entre las páginas de la novela, no es nada fácil.

Envié unas fotos, imágenes que creía que representaban una parte de la novela (algunos personajes, esculturas, lugares...). La encargada de realizar las portadas en Editorial Fanes, Eva Pelayo, realizó una portada con lo que le envié y con lo que le transmitía lo que había podido leer de la novela.

El resultado, podéis juzgarlo vosotros mismos:


sábado, 20 de febrero de 2016

PAPEL vs DIGITAL.

Llevo meses leyendo distintos artículos de compañeros y amantes de las letras sobre este tema. Hoy, creo que ha llegado el momento de que yo también me pronuncie.

Sí, dar mi opinión pero alejándome de datos y estadísticas que, a fin de cuentas, no sirven para un lector. Yo leo en ambos formatos y los dos me parecen compatibles. El digital, ese demonio que parecía llegar para extinguir al papel, se ha instalado entre nosotros y por el momento es capaz de convivir en paz.

Siempre desde el punto de vista de este humilde juntador de letras, me gustaría dejar claro que, de no ser por mi ebook, jamás me habría llegado a leer libros como "Los pilares de la tierra". Y no, no es porque sean malos o libros caros... nada de eso. Un libro de más de 1.000 páginas se hace prácticamente ingobernable (y no hablemos ya si vas de viaje o quieres leer un ratito antes de dormir). Gracias a mi dispositivo electrónico he conseguido leerlo durante viajes y muchas noches antes de dormir. 

¿Quiere decir eso que ya no leo en papel? Para nada. Sigo comprando los libros de autores que me atraen e incluso, a veces, por duplicado ("La cena secreta" de Javier Sierra tengo tanto la edición normal como la edición especial coleccionista).

La lectura, por más que nos pese, sigue siendo un vicio caro. Un libro que merezca la pena viene a costar de quince a veinte euros. Sí, ya sé que hay otras cosas que cuestan bastante más y las compramos, pero estamos en un país de reality shows en el que la cultura ha quedado relegada a un segundo plano.

Sí me gustaría dejar claro que, por más ventajas que queramos buscarle al dispositivo electrónico (y las tiene), siempre me quedaré con ese aroma a papel nuevo del libro recién comprado, ese librero que con una sonrisa nos ofrece un viaje al mundo de la fantasía o ese ejemplar dedicado por nuestro escritor favorito y que guardamos como oro en paño. Eso jamás podrá proporcionárnoslo el frío tacto del metal.

domingo, 14 de febrero de 2016

7.- LA REVISIÓN.

  

Terminada la novela, ha llegado la hora de guardarla en un cajón (en mi caso, virtual). Dejé la novela durante unos meses olvidada en una carpeta de mi ordenador portátil. Necesitaba descansar, y "olvidar" lo que había escrito.

Semanas, si no meses después, reescribía de nuevo la novela. De la idea principal, muchas cosas fueron cambiando, transformando o desapareciendo. Tocaba revisar ortografía, gramática, expresiones hechas... todo lo que a la postre, conformarán el esqueleto de nuestra novela. Sobre todo, simplificar el vocabulario que utilizamos. Hay veces, que queremos hablar excesivamente bien y, por desgracia, conseguimos lo contrario. Hay textos que parecen demasiado barrocos y retorcidos. En ocasiones, menos es más.

Una vez listo y pulido (al menos para el escritor), os recomiendo que os realicen una revisión ortotipográfica y si se desea, no está mal una de estilo. No obstante, tocará una última revisión y, a poder ser, que la realice alguien que no sea el propio escritor. ¿Por qué digo esto? Lo recomiendo porque el autor, con las ganas que tiene de ver su obra ya terminada, siempre puede pasar por alto algún que otro fallo (todos somos humanos).

Yo, con una primera edición de mi novela ya publicada, aún sigo revisando y cambiando las cosas que a mi entender aún no han quedado completamente perfectas. No obstante, no debemos olvidarnos de que no hay nada perfecto. En ocasiones, en esas pequeñas imperfecciones reside la verdadera belleza de cualquier cosa.

No obstante, recordad que esto son solo mis humildes palabras, ya que los verdaderos jueces de la obra son siempre los lectores.

lunes, 8 de febrero de 2016

6.- LOS LUGARES.


Uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos los escritores, es situar nuestra novela en el lugar en el que transcurre nuestra historia. Sí, para intentar ayudarnos, tenemos a nuestra mano la biblioteca y videoteca más grande del mundo: Internet. 

Solo hay un pequeño problema: ¿Y si nuestra novela está ambientada en siglos en los cuales no existía la televisión o la fotografía? En mi caso, este fue uno de los desafíos a los que tuve que enfrentarme. Una de las historias de mi novela, transcurre durante el siglo XVI y, por más fotografías que pudiera ver de los sitios y lugares que visitaban, casas en las que vivían, palacios o iglesias, la verdad es que, al final, lo que imperaba era esa parte de imaginación que cada uno de los escritores debemos aportar para que la obra fuera tomando forma. 

Uno de los lugares en los que transcurre la historia, es mi cuidad. Por más que visite los sitios que describo en la novela, que vea fotos antiguas o hable con personas mayores, es prácticamente imposible saber cómo fue en su época una de las plazas más bonitas del mundo. No obstante, aquí os dejo una imagen de la misma, ya que dicen que una imagen vale más que mil palabras:


No, por desgracia no estuve durante la construcción de todos los edificios que conforman la plaza (algunos de ellos no salen en la foto), pero no es difícil imaginar una apariencia aproximada de la misma. 

En cuanto a los escenarios italianos, sí que es verdad que pese a ser un enamorado de Roma o Florencia, por más fotos y dibujos antiguos que consultara, tuve que dejar volar mi imaginación y describir esos lugares conforme yo soñé que pudieron ser.

Acertado o no, eso ya es algo que debéis juzgar vosotros.


jueves, 4 de febrero de 2016

5.- LOS PERSONAJES.


Antes de publicar la novela, como todos habremos hecho alguna vez, me leí innumerables artículos sobre la creación de los personajes. Pero en todos ellos, se olvidaban de citar algo importante: ¿Quién hace realmente los personajes? ¿Es el autor el que los crea? Yo tengo mi opinión al respecto. Por más que le pese a algunos, el que da forma a esos personajes y les insufla vida, es la mente del lector.


Estaba cansado de novelas en las que se describía hasta la última arruga del personaje, la ropa que llevaba en cada capítulo, los alimentos que tomaba en el desayuno, la merienda o la cena... a mi gusto, minucias. ¿Qué le dejamos entonces al lector? ¿Qué papel juega en la interacción de la obra?

Quizá, me tilden de dejar personajes abiertos, insustanciales, pero... ¿y si era mi intención? Supongo que eso no llegarán a pensarlo. Estoy cansado de hablar con la gente y decirme que ya ningún escritor deja nada a la imaginación. Sí, hay que diseñar personajes, pero solo hay que proporcionar un esbozo. A una inmensa mayoría de lectores les gusta ponerle cara a sus personajes, ponerles rostro, imaginar qué pueden comer o qué preferirán tomar en un bar... pequeños detalles que a muchos escritores se les olvida.

Mis personajes son lo que yo he querido que sean: Personas a las que les falta el alma que el lector debe ponerles y adueñarse así de la historia. Sí, en alguno de ellos, tal y como les pasa a la mayoría de los escritores, he puesto un pedacito de mí. ¿En cuáles? Eso ya, dejo que lo descubráis vosotros.