domingo, 14 de febrero de 2016

7.- LA REVISIÓN.

  

Terminada la novela, ha llegado la hora de guardarla en un cajón (en mi caso, virtual). Dejé la novela durante unos meses olvidada en una carpeta de mi ordenador portátil. Necesitaba descansar, y "olvidar" lo que había escrito.

Semanas, si no meses después, reescribía de nuevo la novela. De la idea principal, muchas cosas fueron cambiando, transformando o desapareciendo. Tocaba revisar ortografía, gramática, expresiones hechas... todo lo que a la postre, conformarán el esqueleto de nuestra novela. Sobre todo, simplificar el vocabulario que utilizamos. Hay veces, que queremos hablar excesivamente bien y, por desgracia, conseguimos lo contrario. Hay textos que parecen demasiado barrocos y retorcidos. En ocasiones, menos es más.

Una vez listo y pulido (al menos para el escritor), os recomiendo que os realicen una revisión ortotipográfica y si se desea, no está mal una de estilo. No obstante, tocará una última revisión y, a poder ser, que la realice alguien que no sea el propio escritor. ¿Por qué digo esto? Lo recomiendo porque el autor, con las ganas que tiene de ver su obra ya terminada, siempre puede pasar por alto algún que otro fallo (todos somos humanos).

Yo, con una primera edición de mi novela ya publicada, aún sigo revisando y cambiando las cosas que a mi entender aún no han quedado completamente perfectas. No obstante, no debemos olvidarnos de que no hay nada perfecto. En ocasiones, en esas pequeñas imperfecciones reside la verdadera belleza de cualquier cosa.

No obstante, recordad que esto son solo mis humildes palabras, ya que los verdaderos jueces de la obra son siempre los lectores.

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