jueves, 4 de febrero de 2016

5.- LOS PERSONAJES.


Antes de publicar la novela, como todos habremos hecho alguna vez, me leí innumerables artículos sobre la creación de los personajes. Pero en todos ellos, se olvidaban de citar algo importante: ¿Quién hace realmente los personajes? ¿Es el autor el que los crea? Yo tengo mi opinión al respecto. Por más que le pese a algunos, el que da forma a esos personajes y les insufla vida, es la mente del lector.


Estaba cansado de novelas en las que se describía hasta la última arruga del personaje, la ropa que llevaba en cada capítulo, los alimentos que tomaba en el desayuno, la merienda o la cena... a mi gusto, minucias. ¿Qué le dejamos entonces al lector? ¿Qué papel juega en la interacción de la obra?

Quizá, me tilden de dejar personajes abiertos, insustanciales, pero... ¿y si era mi intención? Supongo que eso no llegarán a pensarlo. Estoy cansado de hablar con la gente y decirme que ya ningún escritor deja nada a la imaginación. Sí, hay que diseñar personajes, pero solo hay que proporcionar un esbozo. A una inmensa mayoría de lectores les gusta ponerle cara a sus personajes, ponerles rostro, imaginar qué pueden comer o qué preferirán tomar en un bar... pequeños detalles que a muchos escritores se les olvida.

Mis personajes son lo que yo he querido que sean: Personas a las que les falta el alma que el lector debe ponerles y adueñarse así de la historia. Sí, en alguno de ellos, tal y como les pasa a la mayoría de los escritores, he puesto un pedacito de mí. ¿En cuáles? Eso ya, dejo que lo descubráis vosotros.

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