domingo, 31 de enero de 2016

4.- ELIGIENDO EL TEMA DE LA NOVELA.


En estos tiempos en lo que lo único que parece que triunfa en el mundo literario es la novela romántica y la novela de temática erótica, yo no pude resistirme y comencé a escribir ficción.


Sí, llamadme rebelde, pero soy incapaz de escribir algo medianamente decente de alguno de estos dos géneros. No, no es menospreciar a nadie que lo haga, pues cuenta con todo mi respeto; simplemente, soy más de Julio Verne que de Corín Tellado.

Una vez decidido el género (cosa que a más de uno nos trae de cabeza), toca elegir la temática sobre la que tratará nuestra novela. Siempre he leído que cuando un escritor quiere escribir algo que sea mínimamente bueno, necesita escribir sobre lo que conoce.

Dicho y hecho, situé mi novela en la ciudad en la que nací. Pero no podía quedarme ahí, pues una novela de ficción sin darle un matiz de mi propia cosecha, no sería una novela firmada por mí. Así que, me decanté por el género de ficción histórica. Ahora, podía coger la vida de cualquier personaje que considerara relevante e inventar cualquier situación que ayudara al desarrollo de mi historia. 

Pondré un ejemplo: una de las vidas que cuento en mi novela, es la del inigualable artista italiano Miguel Ángel. 


Este, jamás viajó a España, pero en mi novela… ¿por qué no pudo venir para traer una de sus obras? Obra, que por cierto, sí que es de su autoría y está situada en la Sacra Capilla del Salvador del mundo (Úbeda).


Así pues, uní dos de mis pasiones para llegar a escribir mi novela: mi amor por la escritura y mi pasión por el Arte. Por tanto, tenía ya muy claro que una parte del esqueleto de la novela, giraría en torno a la figura de mi artista favorito (Miguel Ángel). Ahora, quedaba darle forma a la otra parte del esqueleto, ¿cómo encajar a Miguel Ángel en pleno siglo XX? La respuesta a esta pregunta, creo que debéis responderla cada uno de vosotros una vez leída la obra.

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