sábado, 20 de febrero de 2016

PAPEL vs DIGITAL.

Llevo meses leyendo distintos artículos de compañeros y amantes de las letras sobre este tema. Hoy, creo que ha llegado el momento de que yo también me pronuncie.

Sí, dar mi opinión pero alejándome de datos y estadísticas que, a fin de cuentas, no sirven para un lector. Yo leo en ambos formatos y los dos me parecen compatibles. El digital, ese demonio que parecía llegar para extinguir al papel, se ha instalado entre nosotros y por el momento es capaz de convivir en paz.

Siempre desde el punto de vista de este humilde juntador de letras, me gustaría dejar claro que, de no ser por mi ebook, jamás me habría llegado a leer libros como "Los pilares de la tierra". Y no, no es porque sean malos o libros caros... nada de eso. Un libro de más de 1.000 páginas se hace prácticamente ingobernable (y no hablemos ya si vas de viaje o quieres leer un ratito antes de dormir). Gracias a mi dispositivo electrónico he conseguido leerlo durante viajes y muchas noches antes de dormir. 

¿Quiere decir eso que ya no leo en papel? Para nada. Sigo comprando los libros de autores que me atraen e incluso, a veces, por duplicado ("La cena secreta" de Javier Sierra tengo tanto la edición normal como la edición especial coleccionista).

La lectura, por más que nos pese, sigue siendo un vicio caro. Un libro que merezca la pena viene a costar de quince a veinte euros. Sí, ya sé que hay otras cosas que cuestan bastante más y las compramos, pero estamos en un país de reality shows en el que la cultura ha quedado relegada a un segundo plano.

Sí me gustaría dejar claro que, por más ventajas que queramos buscarle al dispositivo electrónico (y las tiene), siempre me quedaré con ese aroma a papel nuevo del libro recién comprado, ese librero que con una sonrisa nos ofrece un viaje al mundo de la fantasía o ese ejemplar dedicado por nuestro escritor favorito y que guardamos como oro en paño. Eso jamás podrá proporcionárnoslo el frío tacto del metal.

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